Advertencia: en este post voy a exponer una serie de ideas derivadas de mi experiencia pero que no están respaldadas por ningún estudio. Vamos, que probablemente solo sean un cúmulo de estupideces.

Durante el año pasado me he estado fijando en una serie de hechos que han llamado mi atención y que llevo un tiempo pensando en plasmar en mi blog.

La primera, que no hace falta prestar mucha atención para darse cuenta, es que la pirámide demográfica de los paises occidentales está cada vez más cercana de una pirámide invertida, significando esto un envejecimiento de la sociedad.

Esto tiene una consecuencia bastante directa: las propuestas populares entre generaciones mayores son las que suelen salir adelante.

Prueba de ello son los resultados de las elecciones de España en 2016, en las cuales los partidos con mayor popularidad entre gente joven no han conseguido dar la sorpresa (Ciudadanos y Podemos), manteniendose los partidos tradicionales, aunque no es el único caso.

En EEUU se ha podido ver como el candidato más popular entre la gente joven (Bernie Sanders) sucumbía ante Hillary Clinton o en UK, donde el Brexit, mayoritariamente apoyado por personas mayores, ha salido adelante.

En segundo lugar, he observado que la mayoría de la gente de mi generación está bastante desanimada y muestra una actitud muy pesimista, siendo reflejo de ello lo que se puede leer en las redes sociales o incluso, aunque suene a broma, los memes.

Así pues, la mayoría de la gente joven piensa que la única forma de buscarse un futuro digno es irse fuera y se tiende a pensar que la situación no tiene solución posible como consecuencia de lo que se comentó en el primer punto.

Por último, me he dado cuenta recientemente (mientras he estado buscando trabajo) de que hay un serio problema para empezar a trabajar.

En los últimos días ha salido a la luz el caso de Jordi Cruz en el que defendía que no puede pagar a todos sus trabajadores. Si bien es cierto que es normal escandalizarse por ello, en mi opinión es mucho más escandalizador el que en España haya millones de jóvenes en puestos de trabajo generando dinero para empresarios pero sin cobrar gracias a la Formación en Centros de Trabajo (FCT).

Cuando hice mis FCT en Alemania mis compañeros de trabajo se echaron las manos a la cabeza al saber que echaba más horas que los becarios pagados y sin cobrar ni un solo euro. En otros países las empresas quieren pagar a los becarios que van a hacer sus FCT allí pero los tutores de prácticas no lo permiten porque va en contra de la legislación.

Este problema además tiene unas consecuencias en las personas que, tras terminar sus FCT, buscan incorporarse al mercado laboral, puesto que hay empresas que tienden a pensar que el tiempo de adaptación a la empresa de todo trabajador debería ser gratis, puesto que así es con la gente que contratan después de realizar las FCT.

Estos tres hechos me parece que están bastante relacionados. La situación de los jóvenes es alarmante, trabajando en muchos casos gratis o por salarios extremadamente bajos, algo que intentan cambiar desde las urnas pero que no tiene efecto puesto que la piramide de población no juega a su favor.

Como es lógico, las preocupaciones de la gente mayor no son las mismas que las de las juventudes, pero esto crea la sensación de que los jóvenes tenemos el futuro hipotecado y que no podemos avanzar de ninguna forma. ¿Tener hijos?¿Una casa propia? Eso tal vez dentro de 20 años.

Seguramente nadie lea este post pero si tenéis pensamientos al respecto os animo a comentar aquí o a hablarme por mis redes sociales sobre el tema.