No sé exactamente cuándo fue el primer partido que fui a ver al Nuevo Los Cármenes. Si que recuerdo que iba con mi padre, cuando era muy pequeño, a ver jugar al Granada en 2ªB.

Recuerdo la temporada del fiasco del Murcia y cómo cada partido Capi y Notario eran mis ídolos y recuerdo cómo mi padre me contó muy decepcionado por teléfono que este año no habíamos ascendido, a lo que yo respondí «Bueno, no pasa nada, el año que viene seguro que lo conseguimos». Y no ascendimos al año siguiente. De hecho ahí lo peor estaba por comenzar.

Recuerdo cuando descendimos a 3ª y cómo parecía que nunca saldríamos de ese infierno. También los goles contra la Balompédica Linense. Y aquella derrota tan dolorosa en Guadalajara que luego se saldó con 3 goles a nuestro favor en Los Cármenes y un ascenso.

Recuerdo los dos goles contra el Alcorcón 2ªB que nos valieron para luego sellar un ascenso con un 1-0 en Santo Domingo. Y la invasión de campo. De hecho tengo hasta un trozo de la red de la portería que defendió Jose Juan y que me dio un conocido como recuerdo. Y la portada de los periódicos de ese día en la que salía en una esquina coreando a Ighalo con mi bufanda y la cara pintada de rojiblanco y con el sudor borrando esa pintura.

Jamás olvidaré la tanda de penaltis contra el Celta, con ese giro inesperado y la llorera que me pegué por el pase a la siguiente ronda. Ni la final contra el Elche, que me tocó vivir de viaje de estudios y siguiéndola por la radio en una habitación con todos mis compañeros de clase.

Se vivieron muchas cosas desde entonces, muchos años de sufrimiento en primera, un descenso y la temporada pasada, gloriosa, en la que conseguimos ascender de nuevo, pero lo que no esperaba era esto.

Porque recuerdo que cuando el Granada estaba en 3ª división yo dedicaba mi tiempo a crear una equipación rojiblanca horizontal en el videjuego de turno y soñaba con que ese equipo jugaba contra los grandes. Soñaba que nos clasificabamos para jugar contra los mejores del continente, pero no pasaba de eso, de un sueño.

Hoy ese sueño es real. El Granada está en la Europa League y probablemente si se lo contase a ese niño de 9 años me habría tenido por loco. A veces ser del Granada se hace muy duro, pero por momentos como este merecen la pena

Gracias Diego Martinez. Gracias equipo. Gracias Granada CF.