A través de las negras y moribundas colinas de la tierra de los muertos, cruzando los inmensos valles oscuros de esta devastada tierra me encontré un angel.

Lucía pelo negro, ojos marrones y una luz que la hacia especial. Una luz de la cual ni pude ni quise escapar. Arropado por su calor me guió hacia un refugio, me arropó en su regazo y me hizo caricias hasta que la tierra floreció, hasta que la luz bañó de nuevo esta tierra con sus brillantes rayos y juntos, mi angel y yo caminamos de nuevo… siempre abrazados… siempre amandonos… hasta el día del fin.

Te amo, mi angel 🙂