A veces pienso:
“¿Merece la pena un par de años de ilusión para luego amargar una fiesta que llevas esperando todo un año a tus seres queridos?”

Y sobre todo hoy, el 24 de diciembre (Ya 25) en el que millones de niños y niñas de todo el mundo abren sus regalos de “Papá Noel”, fruto del negocio de unos cuantos.

¿Y a que viene esto? A que tras muchos años de ilusión, hoy mi hermana ha descubierto, como todos descubrimos alguna vez mientras eramos niños, que Papá Noel no existe. La pobre se ha tirado toda la noche llorando y nos ha amargado a prácticamente toda la familia la cena… vaya por dios.

Esto me hace preguntarme lo que he dicho anteriormente. ¿Seré yo un padre mas del monton que mienta a sus hijos para verles una vez al año una cara de felicidad o por el contrario seré un padre rancio que le cuente la verdad a sus hijos? Probablemente sea de lo primero pero cosas como las de hoy me hacen preguntármelo seriamente.

A veces la ilusion es una cosa muy cruel.

¡¡Feliz Navidad a todos!!