Hay varias festividades a lo largo del año que llaman mi atención, año nuevo, navidad… pero si hay una que desde siempre me ha alucinado esa ha sido Halloween. Ya no por el hecho de la tradición “Americana” (de esto ya hablaré mañana o pasado) de disfrazarse y pedir caramelos, la verdad es que nunca me gustaron los caramelos, sino por el aspecto tétrico de la festividad, su relación con los muertos y toda esa aura oscura.

La verdad es que siempre me han dado miedo los fantasmas pero por alguna razón también me han fascinado. Desde pequeño, cuando nadie de mis amigos celebraba halloween, he puesto una vela todas las noches del 31 de Diciembre, no sé por qué, la verdad, solo porque me parecía correcto.

No fue hasta hace unos cuantos años que empecé a festejar Halloween bien. Quedamos aquella noche, fuimos a por caramelos y luego estuvimos comiendo y bailando hasta que nos cansamos… poco que ver con lo que hago ahora. Recuerdo que mi intento de disfraz fue de Shinigami y que me quedó peor que mal.

El caso es que para ir ambientando a la llegada de esta fiesta voy a traducir una historia, un creepypasta, que he encontrado por internet y que la verdad es que me ha hecho mirar para atrás más de una vez del miedo (Cagao que soy…). La historia dice así:

“Hace unos años, una madre y un padre decidieron que necesitaban un descanso, querían salir una noche por la ciudad. Llamaron a su canguro de confianza. Cuando la niñera llegó los dos niños estaban dormidos en la cama así que solo tuvo que estar por ahí para asegurarse de que todo estaba bien. Después de un rato se aburrió y se fue a ver la televisión pero no podía verla en la planta donde se encontraba la habitación de los niños porque no había televisión, por ello llamó a los padres y les preguntó si podía ver la televisión en su dormitorio. Ellos dijeron que de acuerdo, pero la niñera les preguntó una última cosa… preguntó si podía tapar una estatua de un angel que había en el exterior del dormitorio porque la ponía nerviosa. La linea telefónica se calló un momento y el padre, que estaba hablando con la niñera, dijo “Coge a los niños y sal de la casa… nosotros llamaremos a la policía. No tenemos una estatua de un angel.”

La policía encontró a los tres de la casa muertos tres minutos después de la llamada. No se encontró ninguna estatua de un angel.”

Feliz Halloween