Hace tiempo, cuando el mar de rosas estaba lejos de mi, me prometí que no me iba a volver a arrastrar nunca, nunca es demasiado tiempo para decir algo y por eso las promesas se incumplen. Nunca digas nunca. Yo dije nunca pero hoy lo he vuelto a hacer, casi un año despues de decirlo. Y no tengo motivos para hacerlo la verdad, tengo una vida bastante buena, no me puedo quejar pero aun así lo hice porque el amor es así de hijo de puta.

Me he arrastrado y ya no hay vuelta atrás pero bueno, quizás si me separo de ti un tiempo pueda olvidarme, y bueno, que sepas que a nadie le sienta bien ser un segundo plato y que yo lo he sido por dos dias, bastante tiempo como para darme cuenta de que no te intereso para algo mas que para liarte conmigo un rato y ya está. Qué se le va a hacer, la vida es así de porculera.

Pero no, por esa persona no me voy a volver a arrastrar, si quiere algo que me busque, yo estaré esperandola en el mar de rosas, y si me quedan ganas le prestaré atención. Qué mas da, si solo soy un segundo plato sabrás prescindir de mi. Las rosas se marchitarán pero yo no me arrastraré por ti, no me importa quedarme solo por la senda de la eternidad.