Suena el despertador. Son las 6 de la mañana y es la hora de levantarse, hoy es el día que llevas temiendo que llegue desde hace meses, tal vez años. Te vistes, desayunas, te arreglas para salir a la calle… todo eso con tus apuntes en la mano.

Notas que con el paso de los minutos el tembleque de tu mano se hace mayor y que una sensación de nerviosismo se apodera de ti, “Maldita sea ¿Falta más de dos horas para que empiece el primer examen y ya estoy así?” Pues sí. 
Pero el tiempo pasa más rápido de lo que crees y cuando quieres acordar estás en un aula universitaria sentado al lado de gente que no conoces y esperando a que te entreguen el exámen, que ya llevan su media hora de retraso… y todo para que cuando te entregan el exámen no encuentres entre las dos opciones el comentario de texto periodístico que tanto te has preparado. ¡¡FUCK!!
Una vez hecho lo que se puede entregas tu examen, mucho más tranquilo. Todavía quedan dos más y seguro que en estos otros tienes más suerte.
Historia, la constitución de Cádiz; Inglés, fácil… tal vez no sea tan complicado esto de la selectividad.
Contento aunque un poco cabreado por la faena de Lengua te vuelves a casa, solo dos días más y serás libre.
Verano que te quiero, verano.