Empezó a correr. Había descubierto algo increíble, algo que hasta entonces solo podían hacer los dioses: Había creado fuego.

Ninguno de su especie había conseguido jamás hacerlo, él era el primero, debía contárselo a los demás lo antes posible. Este descubrimiento podía cambiar totalmente su vida. Bueno, su vida y la de su descendencia, la de sus compañeros…

Pero entonces algo llamó su atención. De repente había aparecido una luz misteriosa, algo que no había visto nunca antes. La luz se fue haciendo más grande, fue ensanchándose y de repente apareció de ella un ser, que bien parecía ser una hembra de su misma especie, pero su piel estaba completamente tapada por algo de colores que no sabría bien decir qué era. Este extraño material recubría su cuerpo, tapando todo lo que ellos solían llevar tan naturalmente al descubierto.

-Hola -Le dijo, con una voz dulce- Vengo de muy lejos y tengo que hablar muy urgentemente. Eso que llevas en tu mano, el gran descubrimiento que acabas de hacer, no puede pasar de ti.

-¿Qué?¿Cómo va a ser así? Este descubrimiento podría cambiar mi vida y la vida de mis hijos.

-De donde yo vengo, de dentro de muchos años, el ser humano ya no es como lo sois vosotros. Cuando aprendimos a controlar el fuego, gracias a ti, nuestro estilo de vida cambió por completo: empezamos a creernos más que ningún otro animal, empezamos a pensar que la tierra era nuestra. Durante los primeros siglos el fuego lo utilizamos para cocinar, para mantenernos calientes y para iluminar nuestros hogares, pero entonces todo cambió. Fundimos metales, construimos armas de cobre, más tarde de bronce y luego de hierro. Estas armas nos sirvieron para masacrar a otros iguales, a gente de nuestra misma especie por el simple hecho de que no aceptaban nuestra forma de pensar.

» Pero no solo eso, los árboles también sufrirán. El fuego devastará todos estos bosques, todo ello para que nosotros, los humanos, podamos cultivar alimentos, construir nuestros hogares… porque seguiremos pensando que somos los reyes de la tierra, que podremos hacer lo que nos dé la gana.

» Existirán también vehículos impulsados con el fuego que hoy aportas. Estos utilizarán materiales para quemar y así utilizar la energía que poseen, pero también envenenarán el aire que respiras y causarán millones de enfermedades, las cuales acabarán matando a toda forma de vida.

» Y por último… la pólvora.  Gracias al fuego podremos causar explosiones, explosiones que matarán a miles de personas inocentes, muchos de los cuales serán tus descendientes. Cada uno de nuestros líderes tratará de tener el arma más mortífera, tratará de conseguir una bomba más poderosa, que pueda matar a millones de personas con solo activarla… y entonces llegará la bomba atómica. Esta bomba no se activará con fuego, pero su poder será tan destructivo que ni este será capaz de combatirla.

» Por ello, mi labor es impedir que tú lleves hoy esa llama con los tuyos: Porque miles de millones de personas morirán si lo haces. Probablemente, si consigo mi cometido, yo deje de existir, pero habrá merecido la pena cambiarlo, puesto que habré salvado el mundo.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta de la importante decisión que debía tomar. Cogió la llama y… la apagó.

Y entonces se quedó solo.