-Esta entrada puede contener spoilers sobre la temporada final de Breaking Bad, por ello, si no la has visto te aconsejo que leas solo lo que está en la página de inicio. Avisado quedas-

Captura de pantalla 2013-10-02 a las 02.25.35

Hacía bastante tiempo que conocía la existencia de Breaking Bad, pero hasta hace cinco o seis meses no me atreví a catarla. Y la verdad es que de primeras no me pareció nada interesante. La primera oportunidad que le di a la serie fue bastante breve, de hecho ni llegué a terminar el episodio piloto puesto que no dispuse de tiempo para ello. Desde ese momento pasaron meses en los que no le hice ningún caso a la serie, hasta que el ruido de la masa me hizo plantearme el darle una segunda oportunidad… y así fue. Acompañado de todo el tiempo libre de Agosto, con aire acondicionado y una conexión a internet comencé mi andadura por las calles de Albuquerque.

Breaking Bad es una serie diferente a las que acostumbro a ver. Para mí, las mejores series son aquellas que te dejan completamente hypeado de cara al capítulo siguiente, siendo un claro ejemplo de ello Lost. Para mi, la mejor serie de todos los tiempos es Perdidos, pues con ninguna otra serie he logrado tener tantas ganas de que llegase el siguiente episodio y nunca me he enganchado tanto a nada. Pero la obra maestra de Vince Gilligan no llama la atención por esto. Breaking Bad es una serie que no llama la atención por el suspense que crea, Breaking Bad llama la atención por los detalles de calidad que presenta, esos detalles que solo algunos perciben a simple vista y que otros al leerlos en reviews se sienten completamente fascinados.

Desde el primer momento hubo un detalle que me llamó muchísimo la atención: La calidad de la fotografía. La serie se vale en multitud de ocasiones de los timelapses para expresar el paso del tiempo, algo que es sin lugar a dudas fascinante. Además, también se pueden observar algunos planos desde puntos de vista poco esperados (Una sartén, el fondo de una bandeja de metanfetamina…). Estos detalles son algo que maravilla a cualquiera, puesto que tanto los unos como los otros están muy bien realizados y escogidos, dándonos un punto de vista diferente de la historia o simplemente asombrándonos con la belleza del paisaje o el plano en sí.

Captura de pantalla 2013-10-02 a las 02.35.48

Por otro lado, la serie está interpretada de forma magistral por dos pedazo de actores principales (Walt y Jesse) y otros personajes que no se quedan para nada atrás (Gus, Hank, Marie…). Desde mi punto de vista, Aaron Paul ha hecho el papel de su vida con Jesse Pinkman, puesto que creo que pocas interpretaciones podrían superar a la que ha hecho él con este personaje. Desde el primer momento, y creo que no me equivoco al afirmarlo, Aaron se hace con el espectador gracias a ese carácter de Jesse, el cual le encaja a la perfección hasta el punto en que empiezas a creer que no es ningún actor el que está detrás, sino él mismo.

Además, Breaking Bad es una serie que va siendo más interesante conforme avanzan los capítulos y las temporadas, algo que generalmente suele ser a la inversa. Pero es que en una serie como Breaking Bad no podría ser de otra forma. Un protagonista, Walter White, que en un principio es una persona normal: padre de familia, trabajador… y que poco a poco se va convirtiendo en el mayor fabricante de metanfetamina. ¡Cómo para no ir aumentando la intriga! El diagnóstico del cáncer de pulmón, transformará su pasión por la química, pasando de ser un profesor de química apasionado a ser un narcotraficante, pero también apasionado.

Y tanto le apasiona que poco a poco esta faceta de  narcotraficante se irá haciendo más fuerte en él, adueñándose de su cuerpo y su personalidad, cambiándole por completo de una persona tímida y asustadiza a un asesino despiadado y manipulador, sin miedo ninguno y dispuesto a cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos. Utiliza la excusa de ayudar a su familia para satisfacer su avaricia y seguir haciendo lo que realmente le llena, aunque esto le cueste el perder a estos por los que supuestamente lucha, algo que él no piensa que sea irreversible. Heisenberg le domina, ya no es Walter, pero solo hasta que realmente ve como algo irreversible pasa: La muerte de Hank. Es entonces cuando Walt despierta y se da cuenta de que no puede seguir dando rienda suelta a Heisenberg… lo que no sabía es que ya es demasiado tarde. Su familia se opondrá y ahí se verá solo, completamente solo. No ha sido el cáncer el que finalmente ha arruinado su vida, ha sido él mismo, Heisenberg ha arruinado la vida de Walt.

La serie ha terminado en un maravilloso capítulo final, el cual parece haber encantado a todo el mundo, algo que no suele ser común en las series con grandes audiencias. A mi parecer, ha sido un final muy correcto y para decir esto me baso en que Breaking Bad se ha caracterizado siempre por ser una serie con un argumento bastante realista, algo que podría pasar de forma real, pero con detalles que acaban llamando la atención. Sabíamos qué iba a pasar, lo único que no sabíamos era cómo, eran los detalles, lo que siempre ha caracterizado a la serie. Así, una vez más y como ha ido haciendo durante las 5 temporadas, Vince Gilligan ha sabido hacer que estos detalles nos den un sabor dulce para el final de la serie, pero siempre manteniendo el estilo de esta, sin que sea un final explosivo o estrambótico. Además, el director ha conseguido que nuestra despedida con Walt haya sido amistosa, mostrándonos que a pesar de que Heisenberg se había adueñado de él, en alguna parte siempre ha sido el Señor White.

Se nos va una de las mejores series de la historia, pero lo cierto es que todos se han ganado este final. Hasta siempre.