¿Cuantos de vosotros recordaréis cuando jugaba el Granada CF en tercera? Veo muchas caras nuevas, los 8.000 socios que había en tercera se han convertido en casi 12.000 y otros tantos que suelen ir a casi todos los partidos y no se pueden permitir el pagarse un carnet. Ojo, no estoy reprochandoles nada, solo vengo a hablarles un poco de la historia reciente, no os creais que de esto hace mucho, hace 5 años justo hoy estábamos jugando en Los Cármenes contra la Balompédica Linense el ascenso de 3ª a 2ªB.

Como ya sabéis, después del robo que sufrimos por parte del Murcia, (sea por unas cosas o por otras, en eso no voy a entrar) la afición se desanimó, muchos socios se dejaron de sacar el abono y el club entró en decadencia. Eso fue en el año 2000, poco después bajamos a 3ª división por impago.

Pasamos ahí los más oscuros años que se han vivido en esta ciudad, con un estadio no demasiado grande para un equipo de primera, pero que para estar en tercera división era un estadio completamente sobresaliente. Nuestro estadio (Nuevo Los Cármenes, con 16.500 espectadores) se veía desolado, tan solo se abría la tribuna, hasta que llegó un hombre llamado Paco Sanz. Hijo de Lorenzo, ex-presidente del Real Madrid, hizo un equipo competente para subir y tras la guerra llevada por el “Fotocopias” de los empresarios granadinos, que daban por muerto al club, el Granada llegó a la liguilla de ascenso como primero de grupo.

Recuerdo esta liguilla como el suceso más dulce hasta la fecha, una liguilla que comenzó con el resurgir del futbol en Granada, no sabemos por cuanto tiempo. La primera eliminatoria fue contra la Balompédica Linense, como ya he dicho. El primer partido, fuera de casa, quedó con un 1-0 a favor de los gaditanos, casualmente igual que el resultado del Celta y de todos los partidos fuera de casa en liguillas de ascenso. Aquí en casa el estadio se vistió de gala, no recuerdo si fue un lleno absoluto pero poco le faltaría si no fue así. La remontada llegó hasta los penaltis, donde Gustavo se hizo las paradas de su vida, unas paradas que nos llevaban a una segunda ronda trepidante.

La segunda ronda le viví con más intensidad. Jugamos en Guadalajara, donde fuimos mi padre, un amigo y yo hasta el pequeño campo del Guadalajara, un buen campo para la categoría, todo sea dicho. Recuerdo también el robo que fue el partido allí y como se rieron de nosotros los aficionados de Guadalajara cuando terminó el partido, tirandonos botellas y todo, mientras nosotros cantábamos “No pasa nada, nos vemos en Granada”… y efectivamente, había que esperar a la segunda entrega.

El partido fue un 25 de Junio, si no me falla la memoria, justo el mismo día que el Murcia se llevó el ascenso a nuestra costa. En nuestro estadio cabían 16.500 personas, pero las escaleras se borraron de él y según dice la leyenda había casi 20.000 gargantas gritando al unísono. Tres goles, tres goles que nos supieron a gloria. Tres goles que fulminaron a los manchegos y les condenaron un año más al verdadero infierno del futbol.

Desde ahí todos sabemos la historia, no fueron los mejores años pero ya el año pasado conseguimos ganarnos un sitio que nos merecíamos desde hace muchísimo tiempo.

Por eso mismo creo que deberíamos estar orgullosos por el simple hecho de estar en donde estamos, jugando un ascenso a primera división. Porque el hecho de haber perdido 1-0 en Vigo no nos da la eliminatoria por perdida, de hecho debería de ser un motivo más para creer en el ascenso puesto que la historia se repite. Y si esta tarde caemos no desistamos, camaradas granadinos, con paciencia lo hemos conseguido todo, con paciencia y nuestra garganta.

¡PODEMOS!