Esta es una carta que escribo a mi yo de 22 años. Si existes, y espero que sí, te mando un saludo desde mi presente, tu pasado. Cuando leas esto puede que ya no estés sentado en tu cuarto de Ogíjares, con tu iMac delante y lo que seguro que no estás haciendo es descargarte el Dead Space 2 para el iPod. Puede ser que sigas ahí, pero también es muy posible, puede incluso más, que estés leyendo esto desde Madrid, aunque tal vez en el mismo ordenador en el que lo estoy escribiendo ahora.

Puede ser que sigas buscando la felicidad en cada momento, o que cada momento sea la felicidad propiamente en tu estado. Puede que estés pasando un momento duro y estoy contigo si es así. Tal vez estés estudiando medicina o quizás, frustrado por las matemáticas, dejaste las ciencias y decidiste hacerte periodista… ¿Qué más da? Lo que importa es que te guste lo que estudias. Es cierto que ahora mismo mi objetivo es ese, pero tal vez encuentres algo mejor y que te guste incluso más.

Me encantaría que esta charla fuese bilateral, tengo tantas preguntas que hacerte… ¿Conseguiste realizar tus deseos?¿De verdad has sobrevivido a bachillerato?¿Continuaste escribiendo este blog?¿Están todos bien? y mil preguntas más. Ojalá estuvieses aquí para hacerte esas preguntas, pero bueno, solo el futuro me dará las respuestas, cuando me convierta en ti.

Seguro que hay nombres de los que ya ni te acuerdas, pero tambien estoy seguro de que hay nombres que no habrás olvidado aun, para bien o para mal. Incluso es posible que esos nombres todavía simbolicen una parte importante de tu presente, pero lo que es seguro es que si formaron parte de tu pasado.

Tengo ganas de conocerte, querido yo de 22 años, pero tendré que esperar 5 años para hacerlo y esforzarme para darte la imagen que tengo de ti, incluso puede que aunque me esfuerce sea imposible conocerte, por unas causas o por otras.

Te manda un saludo, tu yo del pasado.