Una vez alguien dijo que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes… que gran verdad.

A lo largo de mi corta vida he tenido varios hogares… y dos ciudades, pero en mi corazón solo llevo escrito el nombre de una: Granada. Nací en ella y me he criado en ella. Sus calles, sus gentes y su belleza me cautivó desde el primer momento, ¿En que ciudad puedes ver la Alhambra, acompañada de una ciudad hermosa y con el Mulhacem como fondo? Solo en granada encontrarás toda esa belleza en una sola imagen.

Y la gente de granada, pese al tópico de la “Mala follá” granadina, son lo mejor que conozco. La gente mas importante viene de aquí, mi familia, mis mejores amigos, mi novia… todos somos de granada, ya sea de la capital como yo o de los pueblos de la provincia.

La fuente de las batallas, el mirador de San Nicolás, la Alhambra, el Generalife, Sierra Nevada, el Valle de Lecrín, las Alpujarras, la Costa tropical, la Catedral de Granada… incluso ciudades que son monumetos de por sí, como Granada, Baza, Guadix, Órgiva, etc… (Y lo que me falta por conocer)

A demás, las historias honorables e incluso algunas cómicas que se han sucedido en la provincia, como la guerra que mantuvo el pueblo de Huescar contra Dinamarca, durante más de 150 años (Algun dia hablaré de esto).

La historia de la ciudad es cuanto menos memorable, último vestigio musulmán en la peninsula y campo de mil batallas.

Parece mentira que pueda haber tantas cosas que contar sobre una ciudad (y en la provincia) y tantas cosas que ver en ella.