Categoría: No clasificables

Entradas que no pueden ser (O aun no han sido) clasificadas.

… Y de lo que será 2017

El año pasado rompí una tradición que llevaba cumpliendo años en este blog y lo cierto es que me sentí mal por ello, pero cuando hice acopio de energías para hacerlo ya era un poco tarde. A pesar de todo, si que me planteé unos cuantos propósitos para el año, propósitos que por cierto considero que cumplí en su mayoría.

Ahora, al inicio de 2017, retomo esta tradición, espero que además de retomar el escribir estos propósitos en mi blog también cumpla lo que me proponga.

En 2015 uno de mis propósitos fue hacer algo que no fuese a olvidar en cada mes y creo que eso fue una de las cosas por las que este año fue de los mejores de mi vida. Para 2017 voy a intentar hacer eso una vez más e intentar que todos los meses tengan al menos un recuerdo que merezca la pena.

También he visto a lo largo de 2016 a gente utilizando el hashtag #ElCineQueHeVistoEn2016 y me ha parecido buena idea sumarme a esto para tener un registro de las películas que veo. Además, como objetivo me marco el ver al menos 200 películas a lo largo del año, un número más o menos aceptable y que se acerca al que tuve el año pasado (aproximado, porque no llevé un registro).

En 2016 llegué a estar en un nivel de forma bastante aceptable y, aunque después de volver a España dejé de hacer tanto deporte, creo que este año puedo retomarlo y cumplir con uno de los objetivos que me han interesado desde hace años: Correr una media maratón. Teniendo en cuenta que ahora mismo soy capaz de correr cerca de los 10 km no creo que me cueste demasiado alcanzarlo, aunque lo que si tengo que hacer es empezar a entrenar.

Quiero retomar la guitarra. Hace ya unos cuantos años que dejé de tocar de forma asidua y lo cierto es que no debería haber hecho eso nunca. En 2017 espero retomar la guitarra y tratar de montar algún proyecto de post-black.

Quiero también viajar. El año pasado fue el año que más aviones cogí en mi vida y, por tanto, el año en el que más nuevos horizontes descubrí. Este año espero mantener el nivel del año pasado, aunque pinta complicado.

Por último, pero no por ello menos importante, este año espero que sea el año de mi independencia. Sé que es un objetivo muy ambicioso y, por supuesto, espero que esta venga después de unos meses trabajando y ahorrando, para tener un colchón y no pase apuros. Si consigo encontrar trabajo no creo que me sea muy dificil.

Algunos de estos objetivos son bastante ambiciosos, pero supongo que hay que ser ambicioso para llegar a algo. A pesar de todo, si que creo que son objetivos alcanzables, así que toca trabajar y cumplirlos.

¡Allévoy!

Leer más

Viva Belgrado – Höstsonatem

Y Así: piel contra piel, poro contra poro, dudo que esta flor pueda volver a marchitarse.

Y sí, tal vez perdí la perspectiva con el tiempo.

No sé si fui yo quien se marchó o tú quien se quedó.

Y tal vez, cuando los cerezos florezcan en mi propio Macondo,

negro y cautivo, pueda volver a buscarme en las constelaciones de tu espalda  o en el centro del pecho,

donde todos guardamos nuestro abismo.

Hincando las corneas.

Voy a hacer de tripas corazón con otra canción inofensiva.

Y a despertar, a aprender a vivir entre la carne y el deseo,

y descansar, dejar la sangre correr.

Y apreciar lo efímero de las cosas.

– Viva Belgrado. Gracias.

Leer más

Mi experiencia con Xiaomi MiBand

www.xiaomishop.com_1406352660

Hace ya algunos años que me interesan mucho los dispositivos cuantificadores. Tanto es así que, de hecho, hace unos 2 años compré una Fitbit Flex llevado por un impulso consumista. Lo cierto es que en esta ocasión la experiencia no fue especialmente positiva y, como podéis leer en la review, acabé devolviéndolo y con la impresión de que a este tipo de dispositivos les faltaba mucho para llegar a ser realmente útiles.

Lo cierto es que desde ese momento no he dejado de esperar un cuantificador que realmente me llamase la atención. No han sido pocos los que me han parecido interesantes, pero su alto precio siempre me ha disuadido de comprarlos (La mayoría no baja de los 100€ y la Fitbit Flex sigue manteniendose en un precio alto de unos 80€). Pero en el momento en el que se presentó la Fitbit Charge HR lo cierto es que me dieron unas ganas tremendas de comprarme uno.

Y de tantas ganas que tenía de comprar uno al final me decidí… pero no por el dispositivo de Fitbit, sino por uno de la marca china Xiaomi que cuesta 10 veces menos. Si, el dispositivo del que os voy a hablar se puede encontrar por menos de 20€ (a mi en concreto me costó 15€). Os pongo un H2 para que se vea que mi tiempo de trabajo en El Androide Libre sirve para algo.

(más…)

Leer más

Creepypasta: El Angel

Hay varias festividades a lo largo del año que llaman mi atención, año nuevo, navidad… pero si hay una que desde siempre me ha alucinado esa ha sido Halloween. Ya no por el hecho de la tradición “Americana” (de esto ya hablaré mañana o pasado) de disfrazarse y pedir caramelos, la verdad es que nunca me gustaron los caramelos, sino por el aspecto tétrico de la festividad, su relación con los muertos y toda esa aura oscura.

La verdad es que siempre me han dado miedo los fantasmas pero por alguna razón también me han fascinado. Desde pequeño, cuando nadie de mis amigos celebraba halloween, he puesto una vela todas las noches del 31 de Diciembre, no sé por qué, la verdad, solo porque me parecía correcto.

No fue hasta hace unos cuantos años que empecé a festejar Halloween bien. Quedamos aquella noche, fuimos a por caramelos y luego estuvimos comiendo y bailando hasta que nos cansamos… poco que ver con lo que hago ahora. Recuerdo que mi intento de disfraz fue de Shinigami y que me quedó peor que mal.

El caso es que para ir ambientando a la llegada de esta fiesta voy a traducir una historia, un creepypasta, que he encontrado por internet y que la verdad es que me ha hecho mirar para atrás más de una vez del miedo (Cagao que soy…). La historia dice así:

“Hace unos años, una madre y un padre decidieron que necesitaban un descanso, querían salir una noche por la ciudad. Llamaron a su canguro de confianza. Cuando la niñera llegó los dos niños estaban dormidos en la cama así que solo tuvo que estar por ahí para asegurarse de que todo estaba bien. Después de un rato se aburrió y se fue a ver la televisión pero no podía verla en la planta donde se encontraba la habitación de los niños porque no había televisión, por ello llamó a los padres y les preguntó si podía ver la televisión en su dormitorio. Ellos dijeron que de acuerdo, pero la niñera les preguntó una última cosa… preguntó si podía tapar una estatua de un angel que había en el exterior del dormitorio porque la ponía nerviosa. La linea telefónica se calló un momento y el padre, que estaba hablando con la niñera, dijo “Coge a los niños y sal de la casa… nosotros llamaremos a la policía. No tenemos una estatua de un angel.”

La policía encontró a los tres de la casa muertos tres minutos después de la llamada. No se encontró ninguna estatua de un angel.”

Feliz Halloween

Leer más

Praga Assault

Hace dos días que publiqué mi “crónica” sobre el festival Brutal Assault, pero ahora os vengo con otra crónica más puesto que el viaje no terminó ahí.

A decir verdad, os voy a contar la parte más negativa de este viaje que he hecho al pais cuyo emblema es el león con doble cola. ¿Cuál? República Checa.

Tras unos días de desfase continuo en el Brutal, volvimos al eropuerto de Praga, donde la mayoría de la expedición española volvería a casa… pero @MajoAleera y yo somos más hardcore que nadie, así que decidimos quedarnos unos cuantos días en la capital del país.

Desde el primer momento nos quedó clara una cosa: Los checos no destacan por su simpatía. Al llegar a la estación de metro teníamos que sacar los billetes de unas máquinas que no aceptaban billetes con lo que fuimos en busca de una tienda para ver si nos daba cambio:

-Disculpe, podría darme cambio
-No, no somos un banco

Y la misma escena se repitió hasta cuatro veces. ¡¿QUÉ?! Pues eso, así de simpáticos son los Checos. De hecho cuando la chica que nos acompañaba se acercó a la ventana de información hablando inglés el hombre que estaba allí directamente nos la cerró… empezábamos bien.

Pero bueno, tras comprar un par de zumos y conseguir cambio sacamos los billetes, los picamos en las máquinas y nos montamos en el Metro rumbo a Náměstí Míru (Ahí, con las tildes raras y todo) donde cogimos un taxi que nos pagó la chica. 

Al fin en el hotel, dejamos las cosas, comimos lo que nos había sobrado del festival y salimos a darnos una vuelta por Vysehrad, un antiguo castillo que se encontraba cerca de donde estábamos. Ahí vimos lo más bello de toda Praga. Las murallas, ennegrecidas y llenas de telarañas cubrían un cementerio y una bella catedral, la de San Pedro y San Pablo, la cual también está ennegrecida por las lluvias y la polución. Esto último parece ser algo muy común en la ciudad, supongo que debe ser muy complicado limpiar los monumentos, aunque después de haber visto como están las fachadas de muchos edificios de viviendas tampoco me extrañaría que fuese por mera dejadez. 

Catedral de San Pedro y San Pablo

En el Vysehrad disfrutamos de la tranquilidad de nuestro primer atardecer en la capital Checa. Tras una vuelta por los jardines, bajamos a la orilla del río, donde caminamos hasta encontrarnos el “Edificio Bailarín”, ya de noche, iluminado de una forma un tanto artística. Para terminar la noche decidimos ir a cenar a una pizzería que encontramos y por último a una cervecería, U Medvidku, la cual tiene el record de la cerveza más fuerte del mundo (33º de alcohol). Se notaba el alcohol en sangre nada más llevar medio vaso… y eso que era un tercio.

El segundo día no lo empezamos tampoco con buen pie. Nos dirigíamos al castillo de Praga cuando de repente un revisor salvaje apareció (LOL). Nosotros, novatos, pensabamos que el billete de 24 horas teníamos que pasarlo por la máquina cada vez que nos montábamos en un tranvía… ¡¡Error!!. El revisor nos dijo que solo teníamos que pasarlo una vez, nos puso una multa a cada uno de 800 CZK (32€), pese a que le lloramos diciendole que no sabíamos nada, y se fue muy amablemente deseandonos un buen día. A lo que nosotros le respondimos con un “Hijo de puta”, tal cual.

Vimos ese día, con mala leche incluida, todo el castillo, el puente de San Carlos, la plaza de Mala Strana y una tienda de ropa heavy/gótica que en internet parecía muy interesante pero no lo era tanto en realidad. Para terminar el día visitamos de nuevo el Vysehrad, pero esta vez en un horario que nos permitiese entrar al cementerio.

Ossuary

Llegó el último día de visitas, puesto que al día siguiente deberíamos ir cargando con el equipaje por la ciudad si pretendíamos visitar algo. Para este día, dado que nos sobraba tiempo, decidimos ir a una ciudad a 130km de Praga: Kutna Hora. En ella se encuentra el conocido Ossuary, la catedral de los huesos para los amigos. De todo el viaje, este sitio es el que más me llamó la atención, es increíble como puede haber algo tan tétrico y bello a la vez. En la visita además se incluía una vuelta por el pueblo, la entrada a otra catedral que había en dicha ciudad y un almuerzo a las 12 de la mañana en el que podríamos catar la comida típica de la zona.

Para medio día nos encontrábamos en la plaza de Mala Strana, en el centro de la ciudad, así que nos dispusimos a visitar las sinagogas… hasta que vimos que nos pedían demasiado dinero por entrar a verlas. A partir de ahí lo que hicimos fue deambular por las calles buscando tiendas para comprar ropa y esas cosas. Paramos en un Starbucks a merendar y luego fuimos a un bar de absenta, donde nos desilusionamos al ver que la absenta “de verdad” está más mala aun que la que te ponen en los bares como chupito… es decir, la de los bares está bebible, la que tomamos ahí era como… como… el infierno.

Ya el último día tuvo poco que contar. Salimos del hotel a las 12, rozando el límite, cogimos un taxi, fuimos al aeropuerto y para España.

En resumen: Praga no es una ciudad fea, a pesar de que está muy descuidada y con muchísimas arañas (solo en la barandilla del río habría como unas 100 o 200 arañas bien grandecitas en un tramo de unos 2 km). Lo peor de esta ciudad es su gente, nada simpática y mejor que sepas moverte bien con un mapa porque como no sea así la llevas clara. Personalmente no recomiendo esta visita a nadie, pero bueno, cada cual a su parecer… yo por lo menos no volveré allí por placer, no sé si por negocios, pero espero que tampoco.

Leer más