Categoría: Opinión

Del cibercafé de barrio al Madison Square Garden

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En los últimos días se han estado celebrando los torneos regionales que determinarían qué equipos de las regiones de Europa y Norte América en la tercera posición. Previo a estos torneos se celebraron las finales de los play-off que acabaron con Fnatic como campeón de la región europea mientras que Counter Logic Gaming serían los campeones de norte américa. ¿Qué tienen de importante estos hechos? Son solo videojuegos, pensaréis los que estáis menos habituados a estos eventos. Bien, si os digo que ambas finales se celebraron en estadios repletos hasta la bandera y que entre los dos principales streamings en español había cerca de 50.000 personas viendo el evento (sin contar los que lo siguen por otros medios en español) tal vez os empecéis a hacer una idea de por qué los videojuegos están dejando de ser solo videojuegos.

Aunque no he logrado encontrar unos datos precisos, pero en base a lo que menciona The E-Sport Bible la final de la temporada de verano de la LCS ha tenido más de 6 millones de espectadores. Probablemente estos datos cuenten solo los espectadores del streaming inglés (el oficial) por lo que es probable que estos datos sean bastante mayores. (más…)

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No vuelvo a ir a Los Cármenes

No vuelvo a pisar el estadio.

Que no, que no me insistáis. Que paso de ir como todos los días a ver como nos dan un repaso y como los jugadores pasan tres pueblos.

Que paso de ir, que yo me quedo en mi casa calentito en el brasero con un cubo de palomitas y cuando me canse me subo a mi cuarto a jugar al LOL o al Skyrim o a cualquier juego. Verás tu como así me quito cabreos y quebraderos de cabeza.

En serio, no vuelvo a ir al estadio, es un sufrimiento gratuito. Total ¿Voy a ir para pasar frio y ver como pierde mi equipo sin ni siquiera marcar un gol?

¿Y sabeis lo peor? Que el domingo volveré a ir. Y así probablemente hasta que mi Granada (o yo) desaparezca.

Qué duro es ser del Granada. Y qué bonito.

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Humanidad

¿Llegará el día en que nos levantemos todos unidos independientemente de nuestras ideas políticas o creencias?

 

Discurso de Charlie Chaplin en El Gran Dictador (1940).

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Bayer ¿Healthcare?

El premio Nobel de medicina de 1993, Richar J. Roberts, hizo hace unos años unas declaraciones un tanto polémicas y que, más tarde, dieron lugar a muchas conspiranoias, como suelen llamarse. Saltaba a la luz la posible cara oscura de la industria farmacéutica, algo que para muchos no era noticia, pero que hizo que otros tantos nos parásemos a pensar qué clase de personas llevan estas empresas. En estas declaraciones, el señor Roberts, mencionaba que la industria farmacéutica paraba aquellos estudios que, independientemente de sus resultados, fuesen menos rentables para la empresa que los investigaba. En resumen: La cura del cáncer podría haberse encontrado pero haberse detenido el estudio porque no les aportaba beneficios.

Son unas declaraciones bastante incendiarias, sin duda, pero no por ello menos acertadas. Una empresa siempre busca el mayor beneficio, eso es algo bien sabido por todos, pero en determinados campos pueden ser bastante cuestionables los medios para llegar a este beneficio. Así pues, tras la investigación de un fármaco, las farmacéuticas cuentan con un periodo en el que lo tienen con exclusividad, tiempo en el cual se trata de sacar beneficio y, cuando este periodo ha pasado, las demás empresas pueden sacar los medicamentos conocidos como genéricos. El problema de todo esto viene cuando existe un medicamento que, debido a unas cosas u otras, no puede patentarse o es demasiado sencillo de conseguir. Es en estos casos cuando, en teoría, las empresas “paran los pies” a la investigación sin tener en cuenta los posibles beneficios que esta pueda tener para la humanidad.

Pues bien, hace 2 días salieron a la luz unas declaraciones del consejero delegado de Bayer, Marijn Dekkers, en las que decía “No creamos medicamentos para indios, sino para los que pueden pagarlo”. Mientras tanto, en la página web de Bayer podemos leer:

El objetivo de Bayer HealthCare es la investigación, desarrollo, producción y comercialización de productos innovadores con el fin de mejorar la salud de los seres humanos y los animales de todo el mundo. 

Logo de Bayer Healthcare

Algo no cuadra, desde luego. El señor Dekkers, deja bien claro que por mucha palabra bonita que pueda haber en escrita sobre su compañía (Subdivisión de su compañía, en este caso), Bayer no deja de ser una empresa y como tal busca el beneficio económico por encima de todo.

Esta reacción se ha dado después de que el gobierno indio haya dado luz verde a laboratorios de genéricos para la producción de un fármaco de última generación desarrollado por Bayer para el tratamiento del cáncer de hígado, algo que puede salvar gran cantidad de vidas. Tal es la diferencia en el costo del medicamento que este pasaría de costar más de 4.000 euros a tan solo 135, siendo así mucho más accesible en paises en vías de desarrollo o familias en situación de pobreza.

Aun así, desde Médicos Sin Fronteras se dice que no es una situación nueva, como hemos podido comprobar en la primera parte de esta entrada. Estos dos temas, pese a que de primeras pueden parecer independientes, están muy relacionados, puesto que ambos dejan en evidencia la intención de las empresas farmacéuticas. No es la primera vez (ni será la última) que la industria farmacéutica antepone el beneficio económico al beneficio para la humanidad, aunque probablemente sí sea una de las más sonadas por las circunstancias que se han dado.

Si bien es cierto que los medicamentos deben de pagarse, puesto que se elaboran con el trabajo de personas y después de muchísimas horas de investigación, también creo que en determinados casos debería de tenerse en cuenta más el ambiente en el que se encuentra el enfermo y actuar en consecuencia, pues de esta forma podrían salvarse gran cantidad de personas que el único fallo que han “cometido” ha sido el no poder disponer de los recursos suficientes para salvar su vida.

Para más información:

Noticia en El País
Noticia en ElDiario.es
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In the name of god

Desde el principio de los tiempos, los humanos hemos intentado buscar una explicación a todo. Esa sed de conocimiento es, probablemente, uno de los hechos que más nos diferencian de los demás animales, pues, si bien el perro ve como el sol sale todos los días, y aunque no sabemos si realmente piensa el por qué de este fenómeno, este animal ni ningún otro se ha decidido como nuestra especie a buscar una respuesta incansablemente.

Es sin duda este hecho el que, ante la imposibilidad de encontrar una respuesta, da lugar a la creación de los dioses primitivos. Si el hombre de las cavernas veía como la tierra temblaba o como un volcán escupía lava, su capacidad de conocer estaba limitada y la única explicación que le quedaba era atribuir estos fenómenos a una fuerza mayor: un dios. Surge en este momento la religión, algo con lo que, sin duda, todos estamos bastante familiarizados. Pero poco a poco, la ciencia aparece, respondiendo a determinadas preguntas y quitando por tanto “poderes” a unos dioses que, realmente, nunca han existido. El volcán no escupe lava porque Vulcano así lo vea oportuno, al igual que los truenos no caen porque Zeus tenga un mal día.

Esto me ha llevado siempre a pensar si realmente somos conscientes de los citados hechos. Si bien es cierto que, poco a poco, vamos descifrando el funcionamiento de todo lo que nos rodea, cada vez estas respuestas están más ocultas, requieren mucho más trabajo, lo que hace parecer que no hay una explicación lógica. Pero igual que el hombre antiguo no podía determinar las causas de una lluvia de meteoritos, debido a que no disponía de los medios para ello, tal vez nosotros no dispongamos de los medios para determinar a ciencia cierta (Puesto que cada uno tendrá su idea propia y personal de lo que sea que suceda, siendo más o menos aproximada a la posible realidad) qué hay después de la muerte. O como surgió el universo. Cualquier pregunta tiene una respuesta, todo depende sola y exclusivamente de la capacidad para conocer la respuesta que nosotros tengamos.

Al igual que no creo en la existencia de ningún Dios, tampoco la puedo niego. Siendo consecuente con la filosofada presentada anteriormente, no tenemos en el mundo actual una respuesta empírica a la pregunta de la existencia de Dios. Si bien ha quedado demostrado que este no es el causante de determinados fenómenos y, quiero imaginar, que toda pregunta tiene una respuesta más allá de “Es porque así lo ha querido Dios”, su existencia o no es independiente de esto. Dios no tiene por qué existir como el ser antropomorfo que se nos ha vendido desde siempre en la religión, cuya idea era dar un aspecto más humano y cercano, para nada.

En esta reflexión, que he trabajado a lo largo de los años, baso mis creencias “religiosas”, aunque no sabría decir si estas me convierten en Ateo, agnóstico, ateo-agnóstico u otro término teológico/filosófico.

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