Archivo por mes: Agosto 2012

Praga Assault

Hace dos días que publiqué mi “crónica” sobre el festival Brutal Assault, pero ahora os vengo con otra crónica más puesto que el viaje no terminó ahí.

A decir verdad, os voy a contar la parte más negativa de este viaje que he hecho al pais cuyo emblema es el león con doble cola. ¿Cuál? República Checa.

Tras unos días de desfase continuo en el Brutal, volvimos al eropuerto de Praga, donde la mayoría de la expedición española volvería a casa… pero @MajoAleera y yo somos más hardcore que nadie, así que decidimos quedarnos unos cuantos días en la capital del país.

Desde el primer momento nos quedó clara una cosa: Los checos no destacan por su simpatía. Al llegar a la estación de metro teníamos que sacar los billetes de unas máquinas que no aceptaban billetes con lo que fuimos en busca de una tienda para ver si nos daba cambio:

-Disculpe, podría darme cambio
-No, no somos un banco

Y la misma escena se repitió hasta cuatro veces. ¡¿QUÉ?! Pues eso, así de simpáticos son los Checos. De hecho cuando la chica que nos acompañaba se acercó a la ventana de información hablando inglés el hombre que estaba allí directamente nos la cerró… empezábamos bien.

Pero bueno, tras comprar un par de zumos y conseguir cambio sacamos los billetes, los picamos en las máquinas y nos montamos en el Metro rumbo a Náměstí Míru (Ahí, con las tildes raras y todo) donde cogimos un taxi que nos pagó la chica. 

Al fin en el hotel, dejamos las cosas, comimos lo que nos había sobrado del festival y salimos a darnos una vuelta por Vysehrad, un antiguo castillo que se encontraba cerca de donde estábamos. Ahí vimos lo más bello de toda Praga. Las murallas, ennegrecidas y llenas de telarañas cubrían un cementerio y una bella catedral, la de San Pedro y San Pablo, la cual también está ennegrecida por las lluvias y la polución. Esto último parece ser algo muy común en la ciudad, supongo que debe ser muy complicado limpiar los monumentos, aunque después de haber visto como están las fachadas de muchos edificios de viviendas tampoco me extrañaría que fuese por mera dejadez. 

Catedral de San Pedro y San Pablo

En el Vysehrad disfrutamos de la tranquilidad de nuestro primer atardecer en la capital Checa. Tras una vuelta por los jardines, bajamos a la orilla del río, donde caminamos hasta encontrarnos el “Edificio Bailarín”, ya de noche, iluminado de una forma un tanto artística. Para terminar la noche decidimos ir a cenar a una pizzería que encontramos y por último a una cervecería, U Medvidku, la cual tiene el record de la cerveza más fuerte del mundo (33º de alcohol). Se notaba el alcohol en sangre nada más llevar medio vaso… y eso que era un tercio.

El segundo día no lo empezamos tampoco con buen pie. Nos dirigíamos al castillo de Praga cuando de repente un revisor salvaje apareció (LOL). Nosotros, novatos, pensabamos que el billete de 24 horas teníamos que pasarlo por la máquina cada vez que nos montábamos en un tranvía… ¡¡Error!!. El revisor nos dijo que solo teníamos que pasarlo una vez, nos puso una multa a cada uno de 800 CZK (32€), pese a que le lloramos diciendole que no sabíamos nada, y se fue muy amablemente deseandonos un buen día. A lo que nosotros le respondimos con un “Hijo de puta”, tal cual.

Vimos ese día, con mala leche incluida, todo el castillo, el puente de San Carlos, la plaza de Mala Strana y una tienda de ropa heavy/gótica que en internet parecía muy interesante pero no lo era tanto en realidad. Para terminar el día visitamos de nuevo el Vysehrad, pero esta vez en un horario que nos permitiese entrar al cementerio.

Ossuary

Llegó el último día de visitas, puesto que al día siguiente deberíamos ir cargando con el equipaje por la ciudad si pretendíamos visitar algo. Para este día, dado que nos sobraba tiempo, decidimos ir a una ciudad a 130km de Praga: Kutna Hora. En ella se encuentra el conocido Ossuary, la catedral de los huesos para los amigos. De todo el viaje, este sitio es el que más me llamó la atención, es increíble como puede haber algo tan tétrico y bello a la vez. En la visita además se incluía una vuelta por el pueblo, la entrada a otra catedral que había en dicha ciudad y un almuerzo a las 12 de la mañana en el que podríamos catar la comida típica de la zona.

Para medio día nos encontrábamos en la plaza de Mala Strana, en el centro de la ciudad, así que nos dispusimos a visitar las sinagogas… hasta que vimos que nos pedían demasiado dinero por entrar a verlas. A partir de ahí lo que hicimos fue deambular por las calles buscando tiendas para comprar ropa y esas cosas. Paramos en un Starbucks a merendar y luego fuimos a un bar de absenta, donde nos desilusionamos al ver que la absenta “de verdad” está más mala aun que la que te ponen en los bares como chupito… es decir, la de los bares está bebible, la que tomamos ahí era como… como… el infierno.

Ya el último día tuvo poco que contar. Salimos del hotel a las 12, rozando el límite, cogimos un taxi, fuimos al aeropuerto y para España.

En resumen: Praga no es una ciudad fea, a pesar de que está muy descuidada y con muchísimas arañas (solo en la barandilla del río habría como unas 100 o 200 arañas bien grandecitas en un tramo de unos 2 km). Lo peor de esta ciudad es su gente, nada simpática y mejor que sepas moverte bien con un mapa porque como no sea así la llevas clara. Personalmente no recomiendo esta visita a nadie, pero bueno, cada cual a su parecer… yo por lo menos no volveré allí por placer, no sé si por negocios, pero espero que tampoco.

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Brutal Assault

Son las 12 y yo estoy en un bar de tapas de Granada. Llega la hora de partir rumbo a la estación de autobuses. Me esperan nada más y nada menos que 17 horas de viaje para llegar a mi destino, aunque la verdad es que ni siquiera me había planteado que iban a ser tantísimas horas.

Primero cinco horas a Madrid en un tortuoso autobus que no me permitió ni dar una mísera cabezada. Después dos horas esperando a embarcar, montamos en el primer avión con destino a Zürich, a donde llegaríamos ajustadísimos de tiempo. Luego una espera de 15 minutos escasos antes de montarnos en el segundo avión, el cual nos dejaría en el aeropuerto de Praga. Pero no termina la cosa ahí. Una vez en Praga tuvimos que esperar 45 minutos al microbus que nos llevaría hasta Jaromer, a 130 km de Praga.

Como podéis imaginar, cuando llegué al festival estaba ya como para volverme… aunque luego me di cuenta de dónde estaba y de lo que iba a ver en cuestión de horas y se me pasó el cansancio, para que negarlo.

La organización del festival, en lo que a las taquillas se refería, dejaba mucho que desear: las colas eran de más de 5 horas… pobre de ti como no hubieses reservado la entrada. Hubo gente que se perdió a Alcest (último grupo del día) por estar esperando en la cola para sacarse la entrada. Espero que al menos no les cobrasen ese día… o algo.

Hay que destacar que la zona, en un antiguo fuerte militar, es según mi criterio uno de los mejores escenarios posibles para un festival de metal. La zona de acampada estaba en mitad del bosque y teníamos varios ríos cerca por si en algún momento te daba calor… nah, dudo que nadie se metiese en esos ríos, no hacía calor para nada.

Tras instalarnos en nuestro cuadrante (El 4-F) llegó el momento de ir a “golismear” como dicen por aquí. La zona de acampada se encontraba rodeada por arboles. Las duchas se encontraban en el lado izquierdo y la única pega que le encontrábamos era que para acceder a la zona de conciertos desde ahí tenías que subir una señora cuesta… que de hecho por la noche se empapaba del rocío y resbalaba bastante. Si le sumamos esto a que no había nada de luz por esa zona tenemos un combo mortal y muy peligroso.

El primer grupo al que me interesé por ver fueron los Anaal Nathrakh, a los cuales había escuchado y me resultaba muy interesante su mezcla entre grindcore y voces limpias. La verdad es que no defraudaron a nadie, con un cantante cojo dándolo todo a pesar de sus múltiples muestras del dolor. Tras estos vinieron los Root, para mi sorpresa, puesto que yo esperaba a Alcest. No sonaban del todo mal aunque sus letras me parecían de vez en cuando repetitivas y la edad se nota, quieras que no. Por último, para cerrar el día, los franceses Alcest dieron una demostración de que no todo el metal tiene que ser guturales y doble bombo.

Comenzaba el segundo día de festival temprano (a las 9:30 de la mañana ya estabamos en pie) con la desagradable sorpresa de que en las duchas no había agua caliente (Cosa que se solucionó al siguiente día)… y además había una cola tremenda. La verdad es que si el festival hubiese sido aquí en España casi hasta habría agradecido que el agua estuviese tan fría pero el clima que hacía allí no era el adecuado para ducharse a esa temperatura.

Me perdí a los Trollech por estar esperando para la ducha… si es que la pulcritud no está hecha para los heavys de verdad. Hasta que no iban a tocar los Toxic Holocaust no conseguí estar listo del todo. Estos dieron uno de los conciertos más cortos del festival y también uno de los más intensos, con mucho pogo y crowdsurfing incluidos. Arkona dieron un espectáculo y su cantante demostró que no le falta para nada energía. Más tarde Lock Up deleitaron a los asistentes con un directo en el que el talento se respiraba por los cuatro costados. Ese día también vi a Krisiun, Minsitry, Dimmu Borgir y Nile, de los cuales tengo hasta una púa.

Pero el festival acababa de empezar, el viernes venía a ser el día más burro, llegando a empalmar hasta 7 u 8 grupos perfectamente (Yo 7, parte de Machine Head no la vi del cansancio que ya arrastraba). Este día destacaron las actuaciones de Warbringer, Insomnium, Suicidal Angels (Gran descubrimiento), Municipal Waste y, sobre todo, mis esperados Amon Amarth. Fue un día muy intenso en el que casi no nos quedaba tiempo ni para ir a comer.

Una cosa que me llamó mucho la atención fue que la organización había preparado un servicio de carga de móviles gratuito para todos los que íbamos con la pulsera del camping VIP y pagado para los que no. Vino muy bien puesto que al terminar este día el móvil ya no daba para más y ahí que se quedó unas cuantas horas para que se llenase de energía.

El último día del festival fue el más tranquilo de todos. Muchos grupos los vimos desde la colina que había en la parte más alejada de los escenarios, el lugar perfecto para esos conciertos que tienes ganas de ver tranquilamente sin que tu espalda y/o piernas se quejen.

De este último día destacaron los que para mi fueron los claros ganadores del festival en lo que a tralla se refiere: At The Gates. No eran un grupo al que le hubiese prestado demasiada atención pero dieron un concierto que más les gustaría a muchísimos poder igualar.

Aun así, Be’ Lakor, Aborted y Sólstafir dieron grandes espectáculos también.  Sólo se me clavaron dos espinitas, la primera de ellas fue que Finntroll no tocaron su mítica canción Trollhammaren (Por alguna razón que no llego a comprender) y la segunda fue que debido a que Sodom fueron aplazados me los perdí… pero bueno, el año que viene me espero quitar estas dos espinas.

También hay que destacar los precios del festival y la gran oferta de todo que había. Es uno de los festivales con más diversidad de puestos de comida, según he escuchado y en cuanto a bebida… por poco más de 1€ (30 Coronas checas) tenías medio litro de cerveza Budweiser, muy buena oiga.

En definitiva, el festival ha sido una experiencia que espero poder volver a repetir el año que viene. Se me ha hecho corto y ha tenido sus fallos (Las duchas frías con ese clima no vienen nada bien) pero si comparamos este festival con un festival español… no hay color.

Espero que os haya parecido interesante mi historia de como viví el Brutal Assault y desde aquí os animo a que vayáis el año que viene… donde, si se curran un poco el cartel, estaré yo también repitiendo. O eso espero.

PD.: Sé que las crónicas no son lo mío pero creo que un festival como el que he vivido se merece una, espero no haberos aburrido mucho y si es así… pues haber dejado de leer, motherfuckers!

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Runes to my memory

El niño se dispone a escuchar música. Para ello usa una web que ha descubierto hace poco, se llama YouTube. Video tras video va descubriendo grupos pero, por alguna casualidad del destino, uno de estos grupos le gusta especialmente. Sus componentes son melenudos, con barbas al más puro estilo vikingo. Su canción habla sobre runas mientras que en el videoclip ellos dan melenazos a diestro y siniestro.

Esta es mi historia, la historia de como empecé a escuchar metal, o casi. Por aquél entonces yo tendría 13 o 14 años, lo más duro que escuchaba era Mago de Oz y muy de vez en cuando Rhapsody… pero aquél día todo cambió. Descubrí al grupo Amon Amarth y con ellos su estilo de música, el Death Metal Melódico. He intentado verlos en directo 4 o 5 veces desde entonces, puesto que desde aquél día no han dejado de ser uno de mis grupos favoritos (Prueba de ello es que son el número 2 de mi Last.fm, por detrás de Municipal Waste… de los cuales te escuchas la discografía en una hora) pero nunca he logrado verlos, por unas cosas o por otras.

La última vez fue la más dolorosa, el 17 de Junio, un día antes de mi cumpleaños, los vikingos tocaban en Sevilla. Siendo mi cumpleaños ese día y tocando a 300km no podía perderme ese concierto por nada en el mundo… o sí. La dichosa selectividad se interpuso entre el concierto y yo.

Pero esa tarea pendiente quedará cumplida esta semana. Me habrá costado 350€, más de 2.000km y 5 años pero por fin voy a conseguir ver a mi grupo guía. Esta semana voy a ir al festival Brutal Assault, en Jaromer (República Checa) donde, entre otros muchos y muy buenos grupos, tocarán los grandiosos Amon Amarth.

Trataré de manteneros informados vía Twitter, sino ya subiré una crónica del festival, porque tened por seguro que este festival va a merecer una crónica… y me da a mi que no va a ser solo de una entrada.

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