Archivo por mes: Septiembre 2013

No quiero

No puedo, miro la luna, pero no la veo. Mis ojos no pueden ver sino oscuridad, un simple y negro abismo del que no se intuye un fondo.

Y es que sin ti nada queda. Todas las imágenes se borran, dando paso de nuevo a ese foso de tristeza, ese foso que aquel día tú copaste con un solo beso y que, aunque aun no sea así, tengo miedo que vuelvas a vaciar. Porque no, no soy perfecto, de hecho de cada tres frases que digo cuatro son idioteces, pero si algo puedo decir sin dejar clara mi naturaleza de idiota es que te amo.

No. No quiero otros labios. No quiero otra piel que me roce ni otros ojos que me miren. No quiero otro perfume ni otra voz que al oído me diga lo mucho que me ama. Quiero tu voz, quiero tu mirada y tu perfume. Que cada mañana me despierte viendo tu pelo en el otro lado de la almohada, que cada noche me des un beso, o un millón, y durmamos abrazados.

Quiero que esto sea eterno, que cuando llegue el fin pueda tomar tu mano y caminar hacia él juntos. Y se que, de ser así, seria sin miedo alguno, pues sé que ni la propia muerte podría separarnos.

Porque sé que una vida contigo vale más de mil millones de vidas sin ti. Vivámosla.

Te quiero.

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Mi experiencia con Fitbit Flex: Poca precisión, buen servicio técnico.

Cuando leí por primera vez sobre una pulsera que era capaz de medir tu actividad física lo cierto es que me pareció algo increíble. También es cierto que cuando leí la descripción que se daba sobre el funcionamiento de la Nike Fuelband parecía mucho más futurista: El autor del artículo que yo leí decía que funcionaba detectando la cantidad de oxígeno en la sangre, algo que para nada es así. Como algunos sabrán, desde el mes de Junio estoy trabajando y, llegados el mes de Julio tenía algo de dinero ahorrado y ganado por mi mismo, con lo que pensé que había llegado el momento. Investigué, investigué y seguí buscando aquel producto que cumpliese con lo que buscaba. Actualmente hay tres pulseras monitorizadoras de la actividad física (Al menos que encajen en lo que yo buscaba):

En primer lugar se encuentra la Nike Fuelband, la cual es la primera que salió al mercado de las tres. Su precio es de 150$, unos 130€ al cambio. El principal problema que le encontré es que, a diferencia de sus competidores, no cuenta con una aplicación oficial para Android, lo cual es un gran impedimento para mi, que tengo un Motorola. Esto sumado a que no se puede comprar en la store española de Nike me hizo descartarla desde el principio.

En segundo lugar nos encontramos con la Up de Jawbone. De esta me gustó todo y hasta estuve a punto de comprarla, pero su precio era de casi 130 euros. En principio no me pareció caro, pero entonces conocí la tercera pulsera, la Flex de Fitbit.

Fitbit Flex y sus diferentes pulseras. En mi caso escogí la negra.

 

Fitbit Flex es la opción más barata, con un precio de 99 euros. Pese a que el aspecto no es tan serio como puede resultar el de la Up, este no es ni mucho menos su punto debil. Cuenta con casi las mismas prestaciones que la pulsera de Jawbone, con la diferencia de que Flex añade también una “pantalla” con 5 LEDs, los cuales simbolizan un 20% de la actividad diaria marcada como meta. Dado que costaba 30 euros menos y que hacía las mismas cosas, aunque con una posible menor durabilidad puesto que las pulseras en todas las reviews se veían bastante endebles, en un ataque de capitalismo decidí comprarla. ¡Allá vamos!

Antes de realizar el pedido hice un par de preguntas, las cuales un encargado me respondió en español poniendo el producto por las nubes, cosa que no critico, ellos tienen que vender las pulseras, pero lo cierto es que algunas de las cosas que me dijeron no son del todo ciertas:

  • La Fitbit Flex no es capaz de contar la distancia recorrida si vas montado en un skate, longboard, snowboard o parecidos puesto que se basa solo en el movimiento al dar un paso (O lo que el acelerómetro interpreta como paso).
  • La Fitbit Flex no es suficientemente precisa para distinguir una palmada o una vibración causada por un bache en una moto de un toque de los que se usan para activar un modo u otro.

Además de ello, pregunté si me podrían devolver el dinero tras probar el producto y me contestaron que si, que tenía un tiempo de 45 días para devolver el producto si no estaba satisfecho, cosa que se contradice con lo que dicen en su página, pues ahí se establece que si el producto ha sido extraído del envoltorio no podría ser devuelto. Esto es algo que se agradece, aunque no entiendo por qué no lo dejan claro ahí.

Al poco de haber pedido la pulsera empecé a leer una review en un blog y, por primera vez, leí que el despertador de esta no era inteligente, es decir, la Jawbone Up tiene un despertador inteligente que te despierta en el “mejor momento” para que estés menos cansado, mientras que la Fitbit Flex solamente empieza a vibrar a la hora que le digas. Visto esto traté de cancelar el pedido pero, pese a que solo hacía un par de horas que había encargado la pulsera se ve que los tramites no se pudieron llevar a cabo a tiempo y tres días después me llegó un mail de que se había enviado. Solo me quedaba no aceptar el paquete… pero ahí vino otro problema. En el mes de Agosto estuve varias semanas en la playa, mis padres, a los cuales se me olvidó avisar, recibieron el paquete y… ahí estaba cuando yo llegué.

Lo cierto es que teniéndola delante gana bastante la pulsera, se ve muy bien y me dejé llevar por la emoción: decidí darle una oportunidad, total, ya que la tenía ahí que menos que probarla. Esa misma noche fui con un grupo de amigos de ruta con el Longboard, donde me di cuenta de que la pulsera era mucho menos precisa de lo que pensaba. Hicimos una ruta de unos 5 kilómetros, de los cuales la pulsera sólo detectó 3, puesto que la mayoría iba montado en la tabla sin patear. Empezamos mal, Flex.

A decir verdad, me esperaba esto, lo que no esperaba es que al día siguiente la pulsera se pusiese hasta 3 veces en modo dormir cuando lo único que estaba haciendo era conducir mi moto. Ni eso ni que contase hasta 10.000 pasos en una ruta de 400 kilómetros de coche en la que lo único que hice fue conducir.

Interfaz de la página de Fitbit, donde puedes consultar los datos recogidos por la pulsera.

 

Una vez empecé a ver esto la pulsera dejó de hacerme tanta gracia: que cada vez que aplaudiese un par de veces se activase el modo sueño era poco divertido, de hecho era hasta molesto. Además, la pulsera no era capaz de sincronizarse con el movil vía Bluetooth, por lo que para cambiar la alarma del dispositivo primero tenías que fijarla en el movil, luego que este se sincronizase con la web y por último que la pulsera se sincronizase con la red mediante un ordenador y con el uso de un adaptador especial… vaya chasco. Ni sincronización para alarmas desde el movil, ni sincronización para ver el progreso diario

Por todo ello decidí que la mejor opción era devolverla, así que me puse en contacto con el servicio técnico. Para su devolución tuve que mandarla por correo, gastos pagados por mi como es lógico, a Eslovaquia y una vez enviada, 2 semanas después me han hecho el ingreso de los 100€.

Como conclusión puedo sacar que a este tipo de productos les falta bastante por mejorar, tal vez basarse solo en los datos de un acelerómetro no sea la forma más precisa, puesto que este cuenta los movimientos del brazo y el simple hecho de dar palmas durante 5 minutos lo puede llegar a interpretar como un sprint. En Nike, de hecho, se han dado cuenta de esto y según he llegado a leer la próxima versión de la Nike Fuelband contará con un mecanismo para medir el pulso, pero tendremos que esperar para ver si esto es así o son simples rumores.

En resumen, considero que el producto en si es bastante atractivo, pero no cumple las expectativas para nada, dando un seguimiento de la actividad bastante erróneo que puede llevar a confusión. Por su parte el servicio técnico de Fitbit, en lo que a mi respecta, no me ha dado ningún problema. Pese a que no tramitaron la cancelación con la velocidad adecuada todos los emails que he mandado los han respondido en menos de 24 horas y con un trato excelente.

Quien sabe, tal vez en un futuro cercano vuelva a comprarles. Desde luego tengo la garantía de que buen trato si que recibiré.

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A story…

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The eyes saw an empty street. Our shivering bodies felt two silent hearts.
The wind sent us some yellow leaves and what we got was a blue sky.
A story about rain. A story about the whirling sky.
A story about dreams and struggle and this neverending longing for freedom.

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