Vaya año.

Si los anteriores fueron malos en cuanto a escribir en este blog se refiere, este año pinta a catástrofe. Lo cierto es que no tengo una excusa, no me estoy dedicando a otro blog, no tengo otros proyectos entre manos ni tengo una agenda muy liada. Mi año está siendo duro, pero no precisamente por falta de tiempo. O bueno, tal vez sí que la haya.

A veces la vida te cruza con personas que no te gustaría haberte cruzado bajo ningún concepto, personas cuya única misión parece ser la de poner a prueba tu resistencia y tratar de amargarte la vida. Creo que este es uno de esos casos y lo he tenido que aguantar durante bastante tiempo. No pretendo dar más datos puesto que, en este caso, se me podría hacer mucho daño, todo se contará en su debido tiempo.

Aun así, mi mente no ayuda demasiado. Últimamente no tengo las ganas de escribir que he tenido en otros tiempos y cuando me viene no sé sobre qué hacerlo. Hay mil temas pendientes, por lo menos tengo 5 o 6 borradores, pero no sé ni como desarrollarlos, ni como enfocarlos… la verdad es que estoy en blanco.

Suerte que ya llegaron las vacaciones, a ver si estos meses da tiempo a remontar un poco, tanto los ánimos como la inspiración.

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